Cuando una agencia de publicidad subcontrataba el desarrollo web por que “ese no es nuestro negocio”, estaban cavando un poco más y preparando su propia tumba. Detras de muchos de esos “outsourcing” no habÃa más que comodidad: ¿Por que otra empresa podÃa desarrollar el trabajo por un precio que para tà no era asumible?. Quién lo estaba haciendo mal, ¿el o tú?
Si alguien dice que su empresa “hace xxxx o zzzzz”, la siguiente pregunta es lógica: ¿lo haceis vosotros o subcontratais?
- …Si, también hacemos aplicaciones en Facebook..
- ¡Qué interesante! ¿Que aplicaciones habéis hecho?
- Bueno… hemos creado una página..y tenemos un proveedor que…
- Ahhh…
Si estas al final de la cadena (cliente) no importa, pero si estas en el medio, es vital saber las habilidades y conocimientos de tu proveedor. Muchas agencias olvidaban que no son más que una empresa de servicios, y si el mercado te pide servicios que no puedes desarrollar y tienes que contratarlos fuera, temporalmente puedes capear la situación, pero a la larga, no ha funcionado. Sólo hay que ver la cantidad de agencias que en Alicante se han quedado bajo mÃnimos o simplemente, han desaparecido.
Al subcontratar te llevas un dinero por la gestión, algo que no está nada mal, pero… ¿quién ha aprendido a hacer el trabajo? La agencia que subcontrata no, desde luego. En contraposición vemos como los “proveedores” que hacÃan el “trabajo sucio” y que ahora tienen el conocimiento de cómo se hacen las cosas, en época de crisis, son los que mejor están soportando el tirón. Y quedándose con los clientes.
En un mundo en el que todos queremos saltarnos pasos para abaratar costes y la competencia está dos clicks de distancia, los intermediarios que no aportan ningún valor a la cadena tienden a desaparecer.
Cuando quieres afinar un mecanismo, las ruedas que no giran, frenan.